Verdad, bien y belleza: valores que la educación debe priorizar

· educación, filosofía
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Si la pedagogía cumple su función de elevar el espíritu del alumno a ideales superiores logrará el objetivo de formar mejores ciudadanos y elevar el nivel de la sociedad.

La perennidad de estos conceptos

Los valores Verdad, Bien y Belleza están fuertemente relacionados en el ser humano y la sociedad.
Así lo había señalado el filósofo griego Platón cuatro siglos antes de nuestra era, para quien la belleza es “el esplendor de la verdad”, según escribiera en El Banquete: además los pitagóricos recogieron la interconexión entre estos conceptos.
En un momento más cercano a nosotros, en abril de 2006, el entonces arzobispo de Buenos Aires (Argentina), Jorge Bergoglio, quien más tarde fuera el papa Francisco, sostuvo que los periodistas deben ser buscadores de estos tres valores, recordando que la verdad y el bien se potencian entre sí y la comunicación se aproxima a la belleza cuando informa de manera clara y armónica.
Muchas son las citas históricas que relacionan estos conceptos, mostrando que no son una moda sino que tienen vigencia a través del tiempo.

Valores y labor educativa

Los docentes, transmitiendo estos valores que trascendieron a través de los siglos, lograrán hacer fructificar el conocimiento llevando a vivenciar el mundo con mayor profundidad.
La Verdad es, para el filósofo Immanuel Kant, “un acuerdo del conocimiento sobre el hombre”.
En el lenguaje moderno la palabra “bien”, empleada en su esencia, siempre denomina un valor.
Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en cuanto a relacionar los valores Verdad, Bien y Belleza con la pedagogía, a través del proceso que convierte al niño en adolescente, siendo, si bien joven, un ser humano integrado.
Por ello constituye una persona capaz de pensar, actuar y hablar, estimulada por los valores espirituales, por las preocupaciones trascendentes, teniendo en cuenta el grupo al cual pertenece y los intereses y prioridades de la sociedad y país en que vive.
Los valores mencionados, además, tienen una fuerte relación con la aplicación inteligente de las ideas.
Si alguien sabe que sus aspiraciones y propósitos responden a la Verdad, al Bien o a la Belleza, aplicará inteligentemente sus ideas para resolver el total de sus problemas individuales y sociales.

Valores y libertad

Sólo la Verdad hace que el ser humano adquiera una noción clara de la libertad de pensamiento, la cual nada tiene que ver con la agresión, traición o confusión que a menudo se presentan bajo un falso concepto de la libertad, el cual implica descalificar a quien piensa distinto por el solo hecho de así hacerlo.
La verdadera libertad de pensamiento se basa en la aceptación de la Verdad, el Bien y la Belleza, permitiendo avanzar con conceptos nuevos mediante el método de la experimentación y el esfuerzo renovado.

Educar para crecer

No hay duda sobre el hecho de que la finalidad de la educación es conducir al hombre no sólo al conocimiento sino también a la esfera de los valores. Muchos educadores comprenden la necesidad de elevar los conceptos desde el nivel del conocimiento objetivo como acumulación de datos para estimular todo lo que se relaciona con la razón y la elaboración propia de conceptos.
Este tema fue tratado por el filósofo británico Bertrand Russell, para quien “la educación no debería tender a lograr una percepción masiva de hechos muertos, sino que debería ser dirigida a ese mundo que nuestros esfuerzos pueden crear”.
Es necesario encaminar la educación hacia la creación, dejando de lado los trabajos basados en la memoria como ejercicio que lleva a repetir sin razonar. La relación de la creatividad con los valores mencionados es muy estrecha y el intento de aceptarla a lo largo de la vida es válido.
Toda creación supone un creador animado y activo que actúa utilizando la imaginación creadora, cuyo desarrollo debería ser un objetivo de la pedagogía moderna.
Trabajemos para que el alumno pueda desarrollar sus mejores condiciones, llegando a realizar trabajos originales, que serán el comienzo de una vida en la cual la creatividad jugará un rol especial.
Para ello es necesario el trabajo conjunto entre familia, escuela y sociedad, el cual vale la pena pues los resultados serán más que positivos.
De esta manera, los conceptos de Verdad, Bien y Belleza se integrarán al proceso de formación educativa, creando mejores personas y ciudadanos, con una visión integradora del mundo en una escala de valores que vale la pena vivir. Alberto Auné

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