Foros internacionales y globalización: saber escucharnos

· historia, paz, pensamiento, política, sociedad
Autores

El diálogo entre gobiernos, culturas y pueblos es necesario.

Defensores de la globalización y quienes se oponen a ella tienen mucho más en común de lo que se piensa; conocerlo lleva a la comprensión, el diálogo y la paz.

1. El mundo, una aldea con autoridades
En 1967 el sociólogo canadiense Marshall McLuhan (1911-1980) publicó su obra El medio es el mensaje, en la cual planteó por primera vez el concepto de aldea global, en la cual todas las personas estarían conectadas sin límites geográficos y las comunicaciones se efectuarían en forma instantánea.
Hoy, gracias a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) esta profecía es una realidad, en especial a través de internet.
Sede de la ONU en Nueva York

Hoy este hecho es una realidad; sin embargo, la aldea global tiene autoridades también globales: los países más poderosos de la Tierra y los organismos financieros internacionales. La entidad más representativa de este poder es la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Fue fundada el 24 de octubre de 1945, pocos meses después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, a la cual en 2010 pertenecian a 192 Estados, con unas 40.000 personas trabajando en su sede central y filiales de todo el mundo.

Los 51 Estados fundaores asumieron el compromiso de mantener la paz y la seguridad, creando e incrementando relacines de amistad entre sus países miembros.
También busca desarrollar el progreso social, ofrecer a la humanidad mejores niveles de vida y defender los derechos humanos ante toda violación.
Sus miembros se expresan en la Asamblea General, que se celebra anualmente, así como en el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social, entre otros organismos internos y comisiones.
La labor de las Naciones Unidas es importante para ayudar a mantener la paz, contando para ello con fuerzas militares en misión de paz que son provistas por los países miembros y asisten en casos de mediacion en conflictos bélicos, catástrofes humanitarias, epidemias, y en general en toda situación que a juicio de la organización requiera una intervención para consolidar la paz o dar socorro a quienes lo necesitan, priorizando la vida sobre cualquier otro objetivo.
2. Globalización y poder
La globalización, consecuencia de esta realidad, toma la forma de un poder mundial, afianzado después de la caída del comunismo en los países del Este, que establece normas para los países que quieran integrarse a esta relación mundial. Salirse del libreto es costoso, y ello lo conocen bien los países que lo han intentado.
Las relaciones políticas, económicas y culturales no pueden desarrollarse en forma aislada o individual en una nacion obviando al resto. Para ello han ayudado mucho las comunicaciones, en especial las nuevas tecnologías.
3. Resistencia al nuevo orden
Ante esto, surgió la resistencia, de lo cual tenemos prueba en las manifestaciones que se efectúan cada vez con más ímpetu y frecuencia con motivo de reuniones internacionales, en especial las que efectúan grupos de poder como el G-8, Foro Económico Mundial (World Economic Forum) en Davos y las reuniones del FMI y el Banco Mundial.
Empero, no siempre de estas expresiones surgen propuestas concretas. Si bien hay algunos espacios de debate, como el Foro Económico y Social, que se efectúa cada año en enero en coincidencia con el de Davos pero con ideas opuestas, la protesta por la protesta en sí no lleva a nada, causando un rechazo mayoritario al no encontrar una base concreta para la discusión programática que excluya las agresiones para dar paso al debate de ideas.
4. Conocerse y dialogar
Salvo las reuniones estrictamente entre gobernantes, como el G-8, en esos foros se analizan públicamente no sólo temas económicos sino politicos y sociales: en Davos se propusieron programas de reducción de deuda a naciones pobres, se analizó el genoma humano y se plantearon esfuerzos para que el progreso esté al servicio del desarrollo y la paz.
En Praga, el presidente checo Vaclal Havel (1936-2011) invitó, al terminar el cónclave del FMI y el Banco Mundial, en el año 2000, a participantes en el mismo y a dirigentes de organizaciones no gubernamentales (ONGs) a una reunión de dos días para que cada parte expusiera ante la otra sus ideas; una actitud lejana a la represión por la represión misma. Esta fue una de las más importantes decisiones tomadas durante la presidencia de este líder, entre 1989 y 1992, en un momento en que los países que habían dejado el comunismo intentaban volver a insertarse en el mundo.
5. Comenzar a aceptarnos
El enfrentamiento sin diálogo parte de posturas extremas, no conciliables a primera vista. ¿Será el único camino llevarlo adelante hasta las últimas consecuencias? En todas las batallas siempre hay un vencedor y, la historia lo demuestra, es el que ha tenido más poder que el enemigo.
La aldea global plantea contradicciones: ni el dominio del mundo por parte de un grupo de naciones ni la protesta por la protesta misma son solución.
Quienes protestan contra la globalización tienen cosas positivas para mostrar. Propuestas como algunas de Davos, que hablan de respeto a los derechos humanos y búsqueda de una sociedad más justa, con países menos pobres, coinciden más de lo que parecen a simple vista con las de ONGs que tienen esos fines.
Estas protestas toman a menudo la forma de manifestaciones multitudinarias, como Occupy Wall Street, movimiento que en septiembre de 2011 mostró en Nueva York las contradicciones entre la realidad cotidiana y el mensaje de aliento a la riqueza impulsado en los mercados financieros.
Además ya la información es un activo que cada vez tiene mayor difusión y causa conflictos políticos que pueden causar conflictos locales e internacionales, incluyendo problemas en los gobiernos, como podemos verificar en los informes de Wikileaks.
6. Diálogo y acuerdos
En esos puntos de coincidencia puede estar la clave para destrabar la falta de diálogo y buscar que el ser humano no sea pisoteado por un capitalismo salvaje ni se deje llevar por protestas sin alternativas a lo que dicen combatir.
Los foros internacionales son más abiertos a propuestas y diálogo que las reuniones de líderes políticos, sonrientes en una foto distante. Explorar estas posibilidades puede ser un camino que a la larga lleve a que quienes gobiernan hoy el mundo comprendan que la Tierra no está compuesta sólo de cifras, sino de seres humanos que gozan, sufren y buscan disfrutar de la paz y de una vida mejor.
Así, la información nos posibilita conocer más y efectuar acuerdos que lleven a la paz y solución de los conflictos, tanto nacionales como internacionales. Pero es necesaria la buena voluntad de las partes que se encuentran para buscar soluciones, sin el uso malicioso de los conocimientos obteidos.
Un diálogo con franqueza y buena voluntad llevará a que el escuchar al otro sea un paso adelante hacia una paz mundial firme y duradera. Alberto Auné

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