“Festina lente” (apresúrate despacio): un antiguo consejo siempre en vigencia

· cultura, filosofía, pensamiento, sociedad
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Un castillo permanece en el tiempo si tiene bases sólidas; lo mismo ocurre con nosotros, nuestros proyectos y vida (fuente: http://www.wikimedia.org).

Ir paso a paso será siempre positivo; no lo olvidemos.

La agitada vida actual nos empuja a una aceleración que puede causarnos estrés y problemas; sepamos evitarlo.


1. Una enseñanza perenne
Con sus sabias palabras “Festina lente” el milenario refrán latino nos dice “apresúrate despacio”, consejo importante en toda empresa que querramos iniciar.
Este dicho es atribuido a Cayo Julio César Augusto, más conocido por este último nombre, primer emperador del Imperio Romano.

Su poder se extendió desde el año 31 hasta el 14, el primero antes de Cristo (a.C.) y el segundo ya en nuestra era. Así lo sostiene Suetonio Tranquilo, más conocido como Suetonio, historiador Romano que viviera aproximadamente entre los años 70 y 140 de nuestra era, en su obra Augusto.
Ningún paso, en un proyecto o empresa, debe darse sin haber afianzado el anterior. Muchos palacios que parecían ser sólidos cayeron de un día para otro como un castillo de arena.
Así lo muestra la historia en múltiples ocasiones tanto personales como empresarias. Recordemos por ejemplo las crisis bancarias y financieras internacionales, como la iniciada a fines de 2008, en la que cayeron entidades que parecían sólidas, sin olvidar la de fines de 2001 en la República Argentina, ambas apenas una muestra de la equivocación de poner lo que no es fundamental en primer lugar.
Esto se debió a que el imperio que habían construido no tenía un sólido basamento. Sumado a esto el factor ambición llevó a apresuramientos, efectuando operaciones sin respaldo con los resultados que muestra la historia.
2. Vigencia universal
Esta realidad institucional vale también para las personas. A menudo nos fijamos objetivos ambiciosos y queremos llegar a ellos sin etapas previas; como esto no ocurre nos desanimamos y se hace difícil volver a empezar.
La vida moderna los lleva a querer conseguir nuestros objetivos de manera inmediata.
Nada parece construirse sobre un basamentos sólido; por el contrario, lo efímero tiene prioridad no sólo en objetivos sino en los niveles de elogio, en especial por algunos medios de difusión.En economía, en educación y en otras áreas de la actividad y cultura humanas la solidez es la única forma de ofrecer la certeza que necesitamos.Sin embargo, muchas veces vivimos con la agenda comprometida por un largo lapso, con una urgencia que inventamos nosotros mismos y un tiempo y prioridades que pretendemos sean los que imponemos a los demás.Los nuevos tiempos tecnológicos han traído beneficios, pero también una escala de valores en la cual lo urgente es lo prioritario y el tiempo un bien cada vez más escaso. En aras del tiempo se sacrifica la búsqueda de un mejor resultado, llevando a un deterioro en la calidad de lo que producimos o hacemos.
Es necesario dividir cada objetivo en etapas y cumplirlas. Una carrera terciaria se hace materia por materia; un libro se escribe palabra por palabra y así en todas las áreas.
De manera similar ocurre en el estudio. El alumno no aprende matemáticas en el nivel de álgebra o trigonometría si no tiene internalizados los pasos anteriores, ni surge un eximio concertista de piano u otro instrumento que no haya hecho suyo, a fondo, el conocimiento del solfeo.
Muchas veces esto ocurre también en la vida profesional. Maestros y profesionales de distintas áreas que tienen faltas de ortografía en sus escritos constituyen una realidad que es más frecuente de lo que muchos piensan.
Si viajamos en un colectivo o tren, no llegaremos antes por correr hacia el primer lugar ni en un tren la llegada será antes por ir en el primer vagón ni aumentando nuestra ansiedad, poniendo en riesgo nuestra salud.
3. Paso a paso llegaremos a la meta
Es importante también no angustiarnos si el tiempo pasa y no llegamos a la meta pero vamos cumpliendo objetivos parciales. Cada uno es el basamento para el próximo.
Si leemos un manual para aprender a tocar el piano ello no nos hará un gran ejecutante. Sólo el ejercicio reiterado nos llevará a cumplir el objetivo buscado.
Vayamos paso a paso y construiremos una estructura sólida en la vida para nosotros, nuestra familia y seres queridos. Alberto Auné

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