El saber como experiencia colectiva: cuestionamientos y salud mental

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El saber nos espera; recibámoslo con preguntas: no temamos dudar y seremos libres. (autor: alphazeta; fuente: http://www.wikimedia.org)

El estudio es una labor comunitaria que debemos impulsar.

El conocimiento no es un proceso individual, ya que implica un proceso de comunicación y transmisión de mensajes que exige un trabajo en grupo. Compartir saberes impulsa el crecimiento individual y social.

Contenido


1. Estructuras y oportunidades
Las falencias en el hábito de lectura por parte de los alumnos y adultos existen, pero no debemos responsabilizar de ello al establecimiento educativo, a la sociedad o a los programas de estudio sino a otros factores que confluyen para crear esta situación.
Su detección y definición no deben limitarse a encuadrarlos sino, a partir de ello, provocar un cambio.
Por ello, surge a partir de allí una oportunidad para lograr que la verdadera lectura, que incluye como elemento básico la comprensión del texto, siente raíces en la mente del alumno y permita integrarla a una personalidad que con este elemento tendrá un aporte importante en toda actividad y estudio que desarrolle.
La posibilidad de un cambio existe y está al alcance de nuestras posibilidades.
Sin embargo, debe advertirse que este cambio no podrá efectuarse sólo por la acción de sectores aislados de la sociedad y del campo educativo.
Todos los factores que llevaron a la actual situación de deterioro en este campo tienen que ver con la sociedad, sus conceptos sobre cultura, lectura y educación: transformarlos y llevarlos a un rumbo positivo es un deber de todos nosotros para obtener la transformación deseada.
2. Falsa concepción del saber como un hecho individual
Entre los hechos educativos importantes de los últimos años podemos señalar el aumento en la tendencia individualista de búsqueda de conocimiento sobre distintos temas, dejando de lado los antiguamente conocidos “trabajos en equipo”, a nivel tanto educativo como de investigación personal en distintas áreas de actividad.
3. Nuevas tecnologías y avance del saber individual y competitivo
Las nuevas tecnologías no han llegado solas, sino acompañadas por uno de los bienes más preciados de este tiempo: la información.
No hay límites para la investigación en ningún campo, así como tampoco para la búsqueda de datos sobre los temas más variados que se nos ocurran. Todo está a un click de computadora, a nuestro alcance.
Esta sobreabundancia de datos tiene dos efectos: por un lado nos da la certeza de saber que contaremos siempre con todo lo que necesitemos saber; pero por otra parte este conocimiento nos abruma, al no tener una metodología de búsqueda que nos permita acceder a él.
Surge entonces entre quienes investigan un tema la competencia por demostrar un mayor nivel de conocimientos. Los instrumentos para tener un mayor acceso a la información -conocimiento de idiomas, manejo de buscadores en internet, entre otros- son guardados celosamente por quienes los poseen, dejando de lado la solidaridad.
Los datos aparecen en la pantalla y quien los recibe los guarda para sí, pero muchas veces no los elabora.
4. Abandono de la elaboración personal
En los niveles educativos se va produciendo así un vaciamiento de la capacidad de comprensión y elaboración propias acerca de un tema. Esto puede verificarse con facilidad cuando un docente pide una monografía o un trabajo de investigación: los alumnos buscan contenidos en internet y aunque hagan el trabajo de manera individual es común que muchos informes se parezcan… porque han buscado en internet sin una base de conocimientos, y la coincidencia en los primeros temas que aparecen en los buscadores de internet se pone de manifiesto.
5. La respuesta docente
El desaliento de muchos docentes ante la situación económica y la escasez de alicientes para llevar a cabo su tarea con eficacia llevan al riesgo de que el docente acepte estas situaciones con resignación, y así sea cada vez más difícil remontar el camino que permita dejar de lado la mediocridad en los niveles educativos.
6. Acumulación de datos no elaborados
Así, el estudiante acumula datos de manera vertiginosa pero sin conservarlos en la memoria, pues cada vez que se detiene en uno de ellos ya llega otro, y así sucesivamente.
Podemos definir a este conocimiento, propio de nuestra época, como el “saber express”: respuestas rápidas, superficiales, que no ocupen demasiado espacio del destinado a la verdadera información.
En la medida en que este saber superficial va impregnando el proceso educativo, habrá nuevas generaciones de alumnos y docentes que lo vayan asumiendo como una realidad que es imposible cambiar, con las consecuencias negativas que esto trae consigo.
7. Volver al saber compartido
La búsqueda de conocimiento e información en forma individual, durante la etapa educativa, va creando en el estudiante el concepto de que todo puede lograrse de manera individual. Los resultados de toda investigación aparecen en la pantalla de manera irrefutable, y así se va creando y manteniendo la idea de que los logros son individuales.
Con los años, esta concepción se reflejará en la vida profesional, y no sólo los conceptos de trabajo y estudio estarán embebidos de ella, sino que se irá perdiendo, además del hábito de leer razonadamente, el sentido de trabajo en equipo y de solidaridad.
La lectura y sus fundamentos, en especial lo que hace a la interpretación de los textos, se han ido alejando de la búsqueda grupal del conocimiento. La idea de que el saber es algo a lo que puede accederse de manera individual se ha afianzado en la sociedad e incluso en niveles educativos.
8. Saber y solidaridad
Se ha olvidado aquella idea, siempre vigente en su verdad, según la cual “el conocimiento es el único bien que más crece cuanto más se comparte”. En la lectura esta realidad tiene una aplicación importante: la comprensión del texto no surge en soledad sino en grupo: distintas ideas enriquecen el texto y su enseñanza, permitiendo que cada lector –durante el nivel educativo, cada alumno- elabore sus propias conclusiones.
Si permitimos que el concepto de lectura rápida, vertiginosa, individual y sin elaboración personal se afiance definitivamente en la sociedad, habremos perdido una de las batallas culturales más importantes de los últimos tiempos.
Por eso es necesario reiterar la urgencia de una reacción social que lleve la lectura al nivel que nunca debió perder, en especial durante la etapa educativa inicial y la Educación General Básica, con sus equivalentes en cada país.
9. Nuevas tecnologías y saber uniforme
A lo antedicho debemos agregar que el advenimiento de las nuevas tecnologías y la globalización del conocimiento han traído consigo el predominio de la información. Como ya hemos señalado, cualquier dato está al alcance de nuestra mano; no hay límite geográfico para investigar.
Podríamos definir a este hecho como un nuevo enciclopedismo: se abren a nosotros los archivos existentes en muchos países del mundo, y la información que ellos tienen llega en cuestión de segundos a nuestra computadora.
Así, los alumnos acceden a un conocimiento sin más fronteras que las que se establezcan en archivos de nivel más reservado, mientras que todos los que contienen información general están abiertos al acceso por parte de quien quiera hacerlo.
Sin embargo, esta facilidad de conocimiento, tanto a nivel nacional como internacional, conlleva un riesgo: la información uniforme.
Los datos en su mayoría están estandarizados, nivelados de tal forma que puedan servir a la mayor cantidad de consultantes posibles. Quienes redactan un informe, un artículo sobre un tema, saben que recibirá muchas consultas y debe ser útil a todas las personas que se acerquen a él para buscar datos.
De esta manera, el conocimiento llega a los establecimientos educativos, cuyos alumnos y docentes buscan información utilizando las nuevas tecnologías. Una vez más, éstas dan un servicio que permite responder preguntas y acumular datos.
Sin embargo, en el conocimiento uniforme reside otro de los riesgos para la educación y en especial para el manejo de la lectura como elemento cultural e integrador.
Cada región geográfica es un componente de diversidades culturales. Cada región, cada grupo humano –muchos de los cuales están en el continente desde antes de la colonización- tiene una individualidad propia.
En la medida en que el conocimiento se presenta como algo general y estandarizado, estas diversidades van cayendo en el olvido. Millones de personas reciben la misma información, sin considerar las diversidades. El conocimiento uniforme nivela hacia abajo, quitando a la sociedad, y en especial a alumnos y docentes, la posibilidad de un análisis más detallado de los hechos culturales.
10. El riesgo de la información estandarizada
Si el conocimiento se transmite de manera general y estandarizada, estos valores no serán tenidos en cuenta para el aprendizaje.
Recordemos los libros de texto para estudiantes, en especial los que se refieren a la lectura y escritura y al aprendizaje del idioma castellano. Muchos de ellos tienen una edición para todo el país; algunos están adecuados por provincia, con los textos acordes a los programas educativos de cada uno de los Estados provinciales.
11. Respetar lo regional
Sin embargo, esta división corresponde muchas veces a una adecuación del texto general a programas provinciales, pero no hay un cambio en su concepto, llevándolo a incorporar las culturas regionales.
Si la información cultural transmitida en los libros de texto, como los de aprendizaje de lectura y escritura, continúa transmitiéndose sin incorporar las individualidades propias de cada cultura regional, éstas irán desapareciendo con el tiempo: quienes mantiene estos valores culturales dejarán con el tiempo su lugar a otras personas –no olvidemos que muchos de ellos son personas mayores en edad- y estas culturas se irán diluyendo.
En caso de que esto ocurra, con ellas desaparecerá la riqueza que nos transmitieron quienes supieron conservar las tradiciones y la diversidad cultural. También se irá una posibilidad de llegar a la lectura y escritura creadoras y forjadoras de carácter.
Al presentarse la lectura como un aprendizaje uniforme, no sólo se desaprovecha el aporte de las culturas regionales, sino también de dejan de lado otros elementos propios de cada cultura con los cuales el niño asume conceptos e ideas, como gráficos, símbolos, narraciones orales, etcétera.
12. La inmediatez informativa y la Educación General Básica
La situación comentada se refleja en muchos campos, pero en especial en el educativo.
La rapidez en acceder a datos se refleja en la tendencia a presentar trabajos, informes y monografías de manera estándar, sin detenerse en los detalles y mucho menos en asimilar las diferencias culturales y regionales que hacen a la identidad de una nación.
En la medida en que la inmediatez de los datos sea un valor superior en muchas áreas del conocimiento, éste quedará relegado a una mera acumulación de información pero sin elaborar los elementos que permitan llegar a ella.
En el mejor de los casos el alumno se encontrará con una cantidad asimilada de datos pero sin poder elaborar la relación que existe entre ellos.
De esta manera, la lectura como elemento de análisis personal tendrá otro motivo más para quedar a un costado. La imagen, lo audiovisual, seguirá ocupando un primer plano y lo escrito tendrá un valor menor al impacto que esto trae consigo.
Sólo hay una etapa en la cual esta situación puede ser revertida: la de la Educación General Básica. Durante ella se forja no sólo el conocimiento sino una escala de valores que, si no mantiene a la lectura en el lugar que le corresponde, formará en los alumnos una cultura vacía de relaciones. Por ello la importancia de efectuar un cambio que permita cambiar esta situación por otra en la que la lectura y la escritura ocupen el lugar que merecen en el campo educativo.
13. Por qué no leemos
De los puntos expuestos anteriormente podemos deducir que entre los principales motivos que llevaron a una pérdida del hábito de lectura por parte de muchos estudiantes de los niveles inicial y de la Educación General Básica están los siguientes:
– Tendencia a adquirir conocimientos privilegiando el acceso a la información de manera individual antes que colectiva.
– Idea de una falsa dicotomía entre nuevas tecnologías y lectura, lo que lleva a desalentar esta última ante la apariencia más deslumbrante de las primeras.
– Divulgación, por medio de estas tecnologías, de material de estudio uniforme y no diferenciado según países y regiones.
– Como consecuencia de lo antedicho, resentimiento de la incorporación de las culturas regionales al proceso de lectura y escritura, al presentar material uniforme al cual se accede a través de las nuevas tecnologías.
– Insuficiente desarrollo de la literatura infantil como género propio, presentando al niño textos literarios en su mayoría para adultos, lo que desalienta su lectura y análisis.
14. Transformemos nuestra actitud ante el saber
El conocimiento estandarizado y que llega sin originar reflexión no es tal, sino un envío de ideas en un solo sentido (emisor a receptor) que no tiene resultados positivos, transformando a quien las recibe en alguien que las repetirá sin elaborarlas.
No importa por qué medio se efectúe esta repetición; la actitud será siempre la misma: una mera repetición.
La asimilación de conocimientos es un proceso de ida y vuelta entre profesor y alumno. Estas dos categorías no se refieren sólo a la estructura tradicional de un establecimiento educativo sino a todo acto en el que se transmita un saber.
Pasemos de lo individual a lo comunitario en el aprendizaje. Esta actitud solidaria se trasladará a otras actividades de nuestra vida, con resultados positivos.
El conocimiento llega por un trabajo en común; sepamos descubrirlo.
Además, el proceso de aprendizaje está ligado a las preguntas del porqué y éstas se relacionan con la salud mental.

15. Saber y cuestionamientos

El saber, que hasta ahora se presentaba a menudo como fruto de una relación entre alguien que enseña y alguien que aprende (del latín aprehendere: aprehender, captar), ha pasado a ser un saber globalizado, en el que hay muchos maestros, y ninguno de ellos es el que tiene la verdad absoluta.
Viene entonces el cuestionamiento al saber que no tiene un maestro que lo explicite y fundamente. Esta regla vale para todo conocimiento, pero veamos la situación en el campo de la salud mental.
Las psicosis se presentan como positivas, deslumbrantes; todo tiende a favorecerlas, y el no practicarlas excluye en alguna manera a quien lo hace de los beneficios de la sociedad moderna.
Quien practica una perversión encuentra otras personas que también lo hacen, produciéndose de esta forma una retroalimentación, una sinergia, que va paulatinamente cegando al individuo de la realidad. Si se comparara con el plano filosófico, podríamos hablar de la Alegoría de la Caverna: la verdad es absoluta y no hay nada fuera de ella.
Recordemos la Alegoría de la Caverna, que presentara Platón: unos hombres encadenados en el fondo de una cueva ven la pared de la misma; un fuego ilumina las sombras, que ellos creen la realidad.
Nadie les dice que fuera de la caverna hay luz, que hay otra vida, ya que no tienen conocimiento de ella. Así, viven encerrados en su microcosmos y no ven la realidad del mundo exterior.
De la misma manera quienes padecen alguna alteración en su salud mental y se reúnen con sus pares, corren el riesgo de una retroalimentación: mutuamente se estimulan a proseguir en esa postura, y creen que es la correcta.Si alguien intenta plantearles que hay otra realidad, o que sus puntos de vista no son los correctos, de manera inmediata es rechazado ya que no comprenden que hay otro mundo fuera del que están viviendo, como algo real, cuando en verdad es imaginario y no puede sostenerse con fundamento.

16. Las preguntas del porqué

Es bueno preguntarnos sobre el porqué de toda la información que recibimos.
En salud mental existe a menudo la tentación comentada en el punto anterior de la retroalimentación: no sólo no nos cuestionamos la enseñanza recibida sino que nos alentamos mutuamente a hacerlo con otras personas que participan del mismo punto de vista.
El aprendizaje colectivo no debe ser una experiencia masificadora sino cuestionante; sigamos este camino y cada día de nuestra vida será un avance en el saber. Alberto Auné

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