Pediculosis: un problema médico, cultural y social

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Esta enfermedad se expande a menudo por ignorancia; conocer la información básica sobre ella, las normas de prevención y cómo curarla permitirá mantener y recobrar la salud, en especial en los casos de niños afectados.

 

Contenido


 
1. Una enfermedad extendida

Hablar de pediculosis implica que los interlocutores, aunque lo más disimuladamente posible, comiencen a rascarse la cabeza.

El mayor problema al respecto es que aún hay quienes se avergüenzan de sufrirla o de que lo haga alguno de sus hijos, llevando a que los demás miren al enfermo con compasión, considerándolo poco menos que un paria, al asociar la enfermedad con falta de higiene; si bien es cierto que en esas condiciones tiene una situación favorable para su desarrollo también lo es que la mayoría de los infestados lo son debido al contagio.
La infestación es la invasión de un organismo vivo por parte de agentes parásitos externos o internos.
La pediculosis es simplemente una enfermedad, tal cual lo son otras, por ejemplo el sarampión, la varicela o la tos convulsa.
Es tan antigua como el ser humano y nunca ha podido, hasta ahora ser vencida, ya que siempre se reconvierte y vuelve a estar presente.
 
 
2. Naturaleza de la pediculosis
 
Esta enfermedad consiste en una infestación por piojos, pudiendo ser causada por varias especies de ellos, siendo la más importante el piojo de la cabeza (Pediculus capitis).
 
Pediculus  capilis
 
Se produce por contagio directo con una persona infestada o a través del uso de objetos contaminados, por ejemplo cepillos, peines o toallas.
 Hay abundantes remedios para su curación, pero el tratamiento no es sencillo, debido en especial a algunas creencias que se mantienen en vigencia, especialmente en áreas rurales, como aquella que afirma que tener piojos es signo de buena salud y sangre fuerte; un grave error que puede tener graves consecuencias para la salud.
Sin embargo, las campañas educativas llevadas a cabo por autoridades y medios de difusión han logrado una toma de conciencia mayor a medida que pasa el tiempo y supersticiones como la mencionada tuvieron, debido a ello, un fuerte retroceso.
La persona infestada siente una fuerte picazón, en especial en la nuca y detrás de las orejas. Al rascarse, lo que un niño hace en forma casi inconsciente, se producen dolorosas lastimaduras y lesiones en la piel, de distinto grado de gravedad, que son la puerta de entrada al organismo de diversos gérmenes infecciosos.
Hace ya tiempo, esta enfermedad producía una epidemia que atacaba a gran parte de la población, lo que ha mejorado ostensiblemente en la actualidad gracias a la medicina, los productos para combatir esta enfermedad puestos económicamente al alcance de la población y las campañas de divulgación efectuadas por organizaciones no gubernamentales, establecimientos educativos, empresas y gobiernos entre otros.
 
 
3. Prevención, una actitud positiva

 Algunas reglas básicas permitirán, si son observadas, permiten disminuir los riesgos de contraer pediculosis.

Ellas son:
 
– Usar el cabello corto los varones o recogido en el caso de las niñas.
 
– Efectuar un lavado frecuente de cabello con abundante agua y jabón; de ser posible agregar champú.
 
– Revisar la cabeza cada día, en especial la nuca y detrás de las orejas; esta medida debe observarse con mayor control en el caso de niños que concurran a escuelas donde se hayan verificado casos de esta enfermedad.
 
 
4. Curación
 
Si ya hubo contagio en un niño o adulto, es necesario lavarse la cabeza al menos una vez por día, utilizando un producto medicinal para matar las liendres o huevos y los piojos.
No debemos usar ningún otro producto, como DDT u otro que lo contenga, dado que éste y sus similares tienen un algo grado de toxicidad.
Después del lavado es necesario cubrir la cabeza con un pañuelo durante al menos 24 horas.
El tratamiento se debe repetir cada día hasta tener la certeza de la eliminación total de los agentes transmisores de esta enfermedad.
 
 
5. Estar informados para mantener y cuidar la salud

La ignorancia es perjudicial para nuestra salud. Es necesario que, a partir de estas ideas y medidas indicadas, tomemos conciencia de que la pediculosis es una enfermedad que puede ser controlada y tratada, ya que de no hacerlo los problemas de salud podrían ser mayores.

La escuela y la familia no sólo deben trabajar juntos en la educación del niño y el adolescente sino también en la prevención de enfermedades y cuidado de la salud.
Estos conceptos no sólo tienen vigencia para la pediculosis sino también para otras enfermedades que afectan nuestra vida cotidiana. El conocimiento es la mejor arma para cuidar la salud de niños, adolescentes y adultos.
Tengamos presente nuestra responsabilidad y esta enfermedad irá pasando a ser un recuerdo. Alberto Auné

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