Carlos Berg: un problema de salud que benefició a la ciencia

· botánica, ciencia, ciencias naturales
Autores

Una vida ejemplar al servicio del conocimiento

Este gran investigador, escritor y docente emigró a la Argentina para mejorar su salud y efectuó un gran aporte a las ciencias naturales en ese país.

 

Contenido


 
 1, Un gran científico y docente
 
La Argentina es un país que siempre atrajo a los extranjeros, en especial a los europeos durante el siglo XX, no siendo ajenos a ello quienes de dedicaban a distintos sectores de la ciencia.
Así llegaron a una tierra donde todo estaba por hacerse, con inmensos territorios que no habían sido explorados.
 
Carlos Berg
(Fuente: www.wikimedia.org
 
Otros, en cambio, llegaron a ese país convocados por colegas o autoridades nacionales o provinciales que solicitaban sus servicios.
Uno de ellos fue Carlos Berg, cuyo nombre original era Friedrich Wilhelm Karl Berg, quien había nacido en Tuckum (Prusia) el 2 de abril de 1843, habiendo sido su familia oriunda de Alemania.
Desde muy joven mostró una inclinación por olas ciencias naturales; a pesar de que su familia no contaba con muchos recursos pudo estudiar, gracias a su trabajo en la actividad comercial.
También en su juventud colaboró en varios periódicos y revistas, escribiendo obras literarias, entre ellas un drama teatral que fuera estrenado en Hamburgo.
En 1865 ingresó en la Sociedad de Naturalistas de Riga (actual capital de la república báltica de Letonia), llegando cuatro años después a formar parte de la comisión directiva.
En ese cargo fue nombrado custodio de la Sección Entomológica y en 1870 fue designado conservador del Museo de la capital letona.
Al mismo tiempo, desde 1868 hasta 180, se ocupó de la aclimatación en algunas provincias de ese país.
En 1871 estuvo a cargo de las cátedras de Historia Natural y de Química en la Escuela Técnica Preparatoria del Politécnico Báltico de Riga.
 
 
2. Un cambio geográfico que mejoró la salud y la ciencia
 
Entonces un hecho fortuito fue el origen de su decisión de abandonar su lugar de residencia y actividad para buscar un clima más benigno que no perjudicara su salud: una afección en la laringe le produjo una afonía total.
Desde Buenos Aires, en la lejana República Argentina, Carlos Germán Conrado Burmeister estaba buscando un entomólogo para el Museo Público de Buenos Aires y Berg fue recomendado para ese puesto.
 
 
3. Amor a la ciencia y pasión por la enseñanza
 
Berg llegó a la Argentina en junio de 1873. Una vez restablecida su salud por esa enfermedad pudo dedicarse por entero a la labor para la cual había sido convocado, trabajando durante tres años junto a Burmeister.
En 1875 fue designado catedrático interno de Zoología en la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, permaneciendo seis meses en ese cargo.
Después, en Buenos Aires, ocupó la misma cátedra en la entonces Facultad de Ciencias Físico-Naturales de la universidad local.
Su labor más importante como docente comenzó en 1876, cuando comenzó a dictar clases de Historia Natural en el Colegio Nacional de Buenos Aires, produciendo un fuerte cambio en la pedagogía aplicada para enseñar esta materia. Varios de sus alumnos decidieron, a partir de su trabajo, dedicarse a las ciencias naturales.
Uno de ellos fue Angel Gallardo (1867-1934), quien llegara a ser doctor en Ciencias Naturales y presidiera el Consejo Nacional de Educación, la Cancillería y el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires.
 
 
4. Divulgar el conocimiento, un deber que honró su vida
 
También Berg intervino de manera activa en la Sociedad Científica Argentina, publicando artículos en sus Anales y desarrollando un importante trabajo como conferencista.
En 1890 dedicó varios meses a la organización científica del Museo Nacional de Montevideo.
El entonces director del Museo Nacional de Buenos Aires, Germán Burmeister, con problemas de salud, pidió al Gobierno que nombrara a Carlos Berg para sucederlo en el cargo, lo cual fue dispuesto en abril de 1892.
Berg permaneció durante una década al frente de esa institución, en los que puso lo mejor de sí para convertirlo en uno de los más prestigiosos en el ámbito de las Ciencias Naturales, fundando además la publicación Comunicaciones del Museo Nacional de Buenos Aires.
La actividad de este gran científico incluyó investigaciones in situ efectuadas durante numerosos viajes, entre los que podemos señalar los efectuados a la Patagonia en 1874, a Corrientes y Misiones en 1876/77, a San Luis, Mendoza, la Cordillera de los Andes y Chile durante 1878 y 1879 y a las Sierras de Tandil en 1877.
Una de sus primeras publicaciones estuvo dedicada al estudio del bicho de cesto.
Además escribió Enumeración de las plantas europeas que se hallan silvestres en la Provincia de Buenos Aires y en Patagonia, Vida y costumbre de las termitas y una biografía de Burmeister que incluye una completa enumeración de las publicaciones de este sabio.
 
 
5. Una labor que no debe ser olvidada

 Carlos Berg falleció el 19 de enero de 1902, dejando un legado científico que merece ser recordado y honrado. A través de su labor en la docencia y la investigación introdujo profundas reformas en la educación científica, aportando nuevos conocimientos en especial en la entomología, campo fundamental de su labor investigadora. Una calle en la ciudad de Buenos Aires lleva su nombre, pero merece mucho más como reconocimiento por su trabajo incansable. Alberto Auné

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